La importancia del talento: las claves para atraerlo y retenerlo.

Para los consultores y expertos en Recursos Humanos, el talento es la característica de aquellas personas cuyas capacidades se encuentran comprometidas a hacer cosas que mejoren los resultados de la organización. Así, un profesional con talento es aquel empleado comprometido que pone en práctica sus capacidades para obtener resultados superiores en su organización. De esta manera, las capacidades, el compromiso y la acción son los tres ejes vertebradores que configuran el talento.

Hoy, más que nunca, es obligado ver al empleado como cliente (interno, en este caso) si lo que se busca es atraer y retener el talento. Ésa es, de hecho, la prioridad estratégica número uno de los departamentos de Recursos Humanos.

El talento es una prioridad estratégica y se necesita una convicción profundamente arraigada entre los directivos y líderes para invertir tiempo y recursos en atraer talento y desarrollar las capacidades de los empleados, nutrir sus carreras y administrar las tareas y roles de los individuos y de los equipos.

Hay varios factores que inciden entre los elementos que hacen que una organización sea atractiva en el mercado laboral y que van desde los valores y la cultura de la empresa; al contenido y los retos que suponen ese empleo; las políticas de remuneración y de reconocimiento y desarrollo profesional y, por último, aunque no menos importante, el entorno de liderazgo y personas que uno se va a encontrar.

Uno de los aspectos que más se destaca actualmente, quizá por ser el menos imitable y por la importancia que le atribuyen las generaciones del futuro, sobre todo los Millennials, es la cultura de la compañía, sus valores, su misión en la sociedad. En realidad, esto es lo que marca el ADN de la organización y define la forma de actuar de la empresa, el modo de gestionar los equipos y la forma de trabajar en ella. Hoy una cultura sólida es una ventaja competitiva a la hora de captar y retener al mejor talento, según un reciente estudio de la firma de sondeos Gallup, que señalaba que el buen talento “busca organizaciones que tienen una marca y valores con los que se identifican y que invierten y desarrollan sus capacidades”.

 

 

Los 10 elementos clave para retener y atrer el talento son (tras los valores y la identidad corporativa):

1. Propuesta económica

Aunque el debate sigue abierto y se habla mucho del peso del salario emocional, lo cierto es que la oferta económica sigue siendo el principal atractivo para la mayoría de candidatos.

2. Flexibilidad horaria y teletrabajo

Facilitar la vida al empleado desde el primer día y ayudarle a conciliar su vida personal y laboral tiene un impacto directo en su motivación. Hablamos ahora del salario emocional: en cuanto al horario, ofrecer libre entrada y salida, flexibilidad para compactar la jornada en función de sus necesidades y jornada reducida en determinados periodos del año; en cuanto a la localización, poder trabajar desde casa -independientemente de que sea en su residencia habitual o vacacional- o desde la oficina con total libertad.

3. Beneficios Sociales

Con la formación bonificada como el beneficio más valorado a la cabeza, el peso de la compensación flexible a la hora de captar talento es indiscutible. Ya sea dentro de un plan de Beneficios Sociales asumido por la empresa, o mediante uno de Retribución Flexible con su consiguiente ahorro en nómina para el empleado y coste cero para la empresa, la compensación es un filón cada vez más usado para captar talento.

Además de la formación, el seguro de salud, los tickets restaurante, transporte y guardería, y el renting son los beneficios más ofrecidos. Ponen a disposición del empleado servicios y productos que mejoran su calidad de vida y, con ello, su satisfacción y bienestar. Es sin duda una de las mejores acciones para captar y retener talento.

4. Ambiente de trabajo

Crear un buen clima laboral en la empresa es conseguir que los equipos trabajen mejor entre ellos, no como individuos separados, fomentar sus relaciones con otros compañeros y crear ambientes de respeto y empatía. También lo son el buen humor, las actividades de teambuilding y los espacios abiertos y agradables. Todo ello ayuda a aumentar la productividad y motivación del empleado y su sentido de pertenencia hacia la empresa.

Con la irrupción del teletrabajo, mantener un buen clima laboral y colaborativo que se transporte de una oficina a una casa se ha convertido en el gran reto de 2021. Por eso, crear actividades para que la plantilla pueda conocerse e interactuar más allá de lo laboral serán clave para retener al talento en tiempos impredecibles.

5. Clases de idiomas

Las clases de idiomas fueron durante muchos años la niña bonita de los incentivos laborales. Más comunes en grandes multinacionales hasta ahora, hoy en día las clases de idiomas forman parte del paquete de medidas para la proyección y crecimiento personal del empleado.

Adquirir nuevos conocimientos en el lugar de trabajo mejora la experiencia del empleado y marca la diferencia frente a otras empresas que no cuentan con estos servicios. Por eso, ofrecer en el paquete de beneficios clases gratuitas de inglés, francés o alemán, por ejemplo, en grupos reducidos favorece el crecimiento profesional del empleado a la vez que propicia su relación con otros compañeros.

6. Bienestar físico y mental

Las clases de idiomas tienen su equivalente en las clases de yoga, mindfulness, coaching… Debido a la situación de incertidumbre e inseguridad provocada por la pandemia, la mayoría de los empleados manifestaron durante el pasado año signos de estrés en el trabajo.

Desde la empresa se ha vuelto fundamental comprender y acompañar al empleado a combatir el estrés promoviendo actividades de bienestar físico y mental (desde clases de yoga en la oficina a talleres de relajación), y un estilo de vida saludable (ofreciendo fruta diaria en la oficina, descuentos en gimnasios…). Este tipo de medidas tienen además un efecto muy positivo a la hora de retener talento, ya que el empleado siente que la empresa cuida y se preocupa por él.

7. Libertad para elegir equipo de trabajo: cuidar el bienestar postural, la ergonomía y adaptar el espacio de trabajo a las necesidades de cada actividad

La mayoría de las empresas tecnológicas ya permiten a sus empleados elegir entre Mac, Windows o Linux; una o dos monitores; alzador de pantalla… Si además les damos la posibilidad de elegir silla, reposapiés o cajonera, las probabilidades de que el empleado se sienta como en casa (más aún, si está en su propia casa) se incrementan.

Hay mucha cultura del bienestar todavía por aplicar a los espacios de trabajo, que mejore la comodidad, la confortabilidad, con el fin de construir espacios amables que inviten a entrar y a crear.

Ese debería ser el punto de partida: ¿es mi espacio de trabajo acogedor y agradable? En muchas ocasiones el espacio es hostil. En cambio, si llegamos a un espacio acogedor, la probabilidad de que lo que pase dentro sea de mayor calidad, es mucho más alta.

Hay que tener en cuenta que la productividad empieza por la motivación, y los espacios de trabajo son un escalón muy importante que debe tenerse en cuenta y no despreciarse como palanca de productividad.

Además, las formas de trabajar están cambiando, y más allá del trabajador individual existen los equipos. Estos grupos requieren de espacios basados en las metodologías ágiles y el design thinking. No obstante, los espacios de trabajo no siempre están preparados para estas nuevas formas de trabajo que las nuevas generaciones demandan. Por eso, resulta imprescindible contar con la ayuda de expertos, diseñadores y ergónomos que nos den todas las claves.

La pandemia ha cambiado muchos aspectos de nuestras vidas, incluso el lugar y la forma en que las personas quieren trabajar. Las personas tienen nuevas necesidades y expectativas, lo cual requiere cambios en la forma en la que pensamos y diseñamos nuestros edificios y espacios de trabajo. Es hora de avanzar y utilizar lo aprendido para hacer del trabajo una experiencia mejor.

8. Onboarding: proceso de adaptación

Aunque a primera vista esta no parezca una ventaja como tal que ayude al candidato a inclinar la balanza hacia una determinada oferta de trabajo u otra, sí que ha demostrado ser un factor decisivo para la buena integración y productividad del empleado. Según Linkedin, un buen proceso de onboarding puede llegar a mejorar la tasa de retención de los nuevos empleados hasta un 82% y la productividad de los mismos en más de un 70%.

9. Eventos corporativos

A todo el mundo le gusta celebrar y siempre hay un buen motivo o excusa para hacerlo: la convención anual de la empresa, el cierre de una nueva ronda de inversión, la apertura de una nueva sede… Si estos eventos van acompañados, además, de presentaciones por parte del CEO y fundadores de los hitos alcanzados, el valor para el empleado es mucho mayor ya que consiguen reforzar su unión con la empresa.

Por su lado, la organización de talleres internos ayudan también a conseguir una integración más rápida de empleados. Aquí, sí, todo vale: concursos de comida, de disfraces, escapes room, humor amarillo… Invitar a la plantilla a colaborar en otros entornos aumenta el compañerismo, ayuda a estrechar lazos y potencia el sentido de pertenencia a la empresa.

10. Días extra de vacaciones

Uno de los platos fuertes y pregunta obligada en cualquier entrevista de trabajo es el número de días de vacaciones que ofrece la empresa. Si se limitan a ofrecer lo estipulado, no son muchas las organizaciones que incluyen esta información en las ofertas, conscientes del impacto sobre un posible candidato. Según el artículo 38 del Estatuto de Trabajadores deben concederse como mínimo 30 días naturales de vacaciones a los trabajadores en el período de un año natural, lo que equivale a 23 días laborables.

Sin embargo, con el objetivo de captar y retener talento, muchas empresas juegan con diferentes incentivos en forma de días libres extra: día de cumpleaños, días para cuidado de familiares, días de asuntos propios… Sin duda, una de las ventajas más valoradas por los empleados.