APRENDIZAJE ACTIVO

Los estudiantes de hoy son esas personas con sueños e ilusiones, que encontraremos en el futuro. Prepararlos para un entorno cambiante y, en ocasiones desconocido, no es una tarea fácil.

Por ello, la solución para muchos profesionales e instituciones es formar estudiantes con un amplio conjunto de habilidades, utilizando nuevas pedagogías centradas en el alumno y poniendo en marcha el denominado aprendizaje activo.

Para ello, es imprescindible la creación de nuevos espacios educativos. Por ejemplo, para que el aprendizaje activo sea posible, es necesario dejar atrás las aulas tradicionales y apostar por otras más flexibles, que permitan a los docentes reorganizar el espacio de acuerdo con sus necesidades, tareas o proyectos planeados.

Pero, además de las nuevas formas de pedagogía y de espacios educativos, hay un tercer factor clave para avanzar hacia un sistema educativo más innovador: la tecnología. De hecho, las nuevas herramientas digitales dan soporte a los cambios pedagógicos, tanto que, según el estudio “Classroom of the Future” de la Universidad de Pensilvania junto con Steelcase, tras incorporar la tecnología en sus diferentes aulas, los profesores emplearon menos tiempo en lo que tradicionalmente se entiende como “dar la lección” y más trabajando con sus estudiantes de manera individual y personalizada.

Sin duda, los estudiantes de hoy quieren convertirse en los dueños de su propia educación, dejando de lado la adquisición de conocimiento a través del intercambio unidireccional donde, el profesor habla y el alumno escucha.

Para adaptarse a esta nueva necesidad, solo hay un camino: la apuesta por la creatividad y la innovación dentro de los espacios educativos.

Los promotores de este nuevo modelo de aprendizaje, entendemos que los espacios educativos deben fomentar el discurso policéntrico, que nace desde lo que los alumnos aportan al grupo y no desde un discurso unidireccional donde la información va del profesor al alumno.

FLEXIBILIDAD:

El equipamiento es clave: aportar flexibilidad al espacio. Así, como la posición de los alumnos, donde ya no dependen de lo que está haciendo el profesor, sino de lo que está ocurriendo en la sala. Por ejemplo, la configuración del mobiliario de manera flexible y creativa permite poder rediseñar el espacio simplemente arrastrándolo, modificando el aula por completo.

Mesas y sillas con ruedas, paneles que funcionan como pizarra o como separadores para crear espacios de aprendizaje en cualquier lugar. De este modo, antes era necesario desplazarse a un lugar especial según el objetivo de la clase y, ahora, existe la posibilidad de que todo ocurra en el mismo espacio.

 

APRENDIZAJE ACTIVO

 

LA NUEVA EXPERIENCIA DE APRENDER:

A la hora de transformar espacios educativos es fundamental tener en cuenta que la experiencia del alumno debe ser lo más completa posible. Para fomentar su creatividad y motivación, es importante ayudarles en el proceso de pensar, hacer y compartir.

ESPACIOS ADAPTADOS:

Crear un espacio diseñado para inspirar el aprendizaje y despertar la curiosidad, diseñado en torno a un concepto de zonificación. Esto incluye áreas diferenciadas para el aprendizaje activo, la experimentación práctica, reuniones con mentores y el encuentro con compañeros, personal y voluntarios en una amplia cafetería, así como un espacio adyacente para eventos y un lugar de reunión al aire libre.